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El guión independiente (por ALM)

El trabajo del escritor es sencillo comparado con el de los otros puestos dentro de la industria. No tiene que cargar Centuries ni Combos, ni conectar spiders, u organizar a treinta personas o tratar de estirar tanto el dinero hasta que los centavos se vuelvan cables de teléfono, simplemente se tiene que sentar a escribir frente a una computadora.

Bueno, en este caso, fueron dos personas sentadas enfrente de dos computadoras.

Escribir un guión es una actividad algo diferente a escribir poesía o narrativa o teatro. Uno deja de lado la belleza del lengua en la descripción para solo utilizar lo necesario e imprescindible para explicar, y hacer imaginar, el futuro final del proyecto: la película. Así mismo, tiene que crear personajes redondos con unos cuantos diálogos, en unas cuantas líneas, en unas cuantas páginas.

Sandra, Arturo, Wendy y Rafael comenzaron a existir y a vivir dentro de su mundo poco a poco. Tardaron en encontrarse y en convertirse en una posibilidad de historia, cambiaron de nombre, de características, de manierismos. Cambiaron conforme la historia avanzaba, pero la historia también cambiaba conforme ellos se tornaban más y más complejos.

Así, paso a paso, el guión comenzó a tomar forma y a definirse a sí mismo, porque como toda historia, llega un punto en el que la historia deja de estar 100% en las manos del autor pues los personajes y su contexto comienzan a imponer sus propias reglas, su propia historia, su propia vida.

Y una vez que está terminado, bueno que uno cree que está terminado, las recomendaciones, aportaciones, opiniones y ayuda de otras personas hacen que la historia vuelva a cambiar. Todo esto antes de que los personajes tomen vida a través de un actor y vuelvan a cambiar, ya que, como diría Jean-Claude Carrière, el guión, ultimadamente, terminará en la basura.

Sin embargo, tener la posibilidad de crear los personajes y los mundos que uno quiera vale tanto la pena, que por más cambios que sucedan en el largo proceso de creación de una película, el guión sigue siendo, para mi, la mejor parte de hacer una película… que mejor que estar sentado, escribiendo mientras se fuma un cigarro y se toma un café (y a veces escucha un poco de música).

6 comments:

Jime said...

Y ya está listo para leerse? Pronto tengo un avión largo por delante, jajaja!

Carolina said...

No coicido en tu primer párrafo ya que no creo que el escribir sea la parte más fácil solo por falta de actividad física... el guión es el pilar de la película y dónde todo se origina y una buena historia lo hace todo.

Adán said...

Estoy de acuerdo, el guión es el pilar, pero comparado con otras actividades, no es tan arduo como los trabajos físico o de organización. Para empezar es un trabajo solitario, que puedes hacer en pijama, y a la hora que quieras (mientras que cumplas con la fecha límite). Lo haces con más calma y no tienes la presión de que si te equivocas, se convierte en un gran desastre de miles y miles de pesos (al menos que lo escribas muy mal, pero para eso hay script doctors y varios lectores previos a entregar el trabajo final)...

y no, todavía no hay listo para ser pasado a otros lectores, pero gracias por el interés.

jorge ivan morales said...

"I love deadlines. I especially like the wooshing sound they make as they go flying by" -Douglas Adams

And that's all I have to say about that.

Celeste said...

A mi me gusta fumar y tomar café mientras veo a los demás cargar centuries, já.

Edgar said...

A mí me gusta gritar ¡ARTEEE! cuando no hay nadie del departamento antes mencionado aunque realmente no se requiera de su coolaboración, bueno si fumara también me gustaría fumar viendo como cargan centuries, pero lo puedo hacer con un café!

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