Hugo Catalán, Fuzz, Mario Heras, Adán Lerma, Celeste North y yo al final del Q&A
A las 7:20 de la mañana llegaron Mario Heras y Celeste North a mi casa.
La noche anterior, yo les había dicho que llegaran a las 7:30. Así que, naturalmente, me tuvieron que esperar como 10 minutos en lo que me salía de bañar y les podía abrir la puerta. Al fin les abrí, subieron, y me ayudaron a bajar al carro todas las cosas que llevaríamos para el viaje. Y ya nos íbamos, pero... estaría bien un café, ¿no? So we hit Starbucks. Y luego a la gasolinería. Y luego al cajero. Y luego, ya como al cuarto para las 9, me marcó Hugo Catalán (quien nos esperaría en Cuernavaca) para preguntarme que dónde estábamos, porque hace casi una hora le dije que ya estábamos saliendo...
Y así comenzó nuestro viaje a Acapulco.
Pasamos por Hugo y Tania como las 10 de la mañana, y nos agarramos una carretera que presume su modernidad, pero no los extensos trabajos de remodelación y repavimentación que están haciendo a lo largo de todo el trayecto. En el camino de regreso pasamos junto a dos autobuses quemados y chocados y uno quemándose. Literalmente en llamas. Fue como un episodio de Mythbusters.
Pero bueno... Al fin llegamos a Acapulco y allá nos encontramos con Yuruen, Adán, Orly y el resto de la familia y amigos que nos acompañaron a compartir esta experiencia.
Como yo estoy acostumbrado a ir a festivales como prensa, pues me fui directito al área de prensa. Es decir: a donde no teníamos que ir. Aunque luego resultó que sí teníamos que ir, porque el hotel había malentendido las indicaciones (o de plano las había ignorado) de que todas las habitaciones para invitados serían dobles.
Ese día mejor me lo brinco y nos vamos a la noche, porque 1) No me acuerdo qué hicimos aparte de ir a comer y 2) no creo que fuera tan interesante de cualquier forma.
La inauguración. Discursos. Presentaciones. Agradecimientos. Ni siquiera voy a intentar nombrar a las personas que oficialmente nos dieron la bien

venida al Festival, porque la verdad casi ni puse atención por estar esperando a una entrevista que tendríamos Hugo, Mario y yo con el canal que oficialmente estaría transmitiendo todos los highlights del evento. Y esperamos y esperamos. Al final, creo que ya no dio tiempo para la pequeña
Sincronía, pero aún así logramos platicar con varios otros medios que por ahí andaban muy interesados (gran, gran kudos al súper trabajo de Celeste en conseguir a la prensa que nos entrevistó). Las otras
muy interesadas fueron las fans de Hugo (y vaya que tiene el muchacho). ¡Hugo! ¡Hugo! ¿Me puedo tomar una foto contigo? Y buen Hugo con cada una se fotografió con la "condición" de que fueran al día siguiente a las sala 2 del cine Diana para ver nuestra película a las 3 de la tarde. Si quieren ver algunas de las cosas que se publicaron esa noche mencionándonos, pusimos varias en la
página en Facebook -- Así que brinquen para allá y regresen. Gracias también a toda la prensa que nos encontró interesantes.
Después de la inauguración nos fuimos a cenar a un lugar llamado Miguelito. O Miguel. O los mariscos de Miguel. O algo sobre Miguel, pues. Me dijeron que es muy conocido y eso no lo sé, pero sí estuvo muy bueno.
El mero día de la presentación. Hace poco más de tres años, durante mi primera vez cubriendo el Festival de Guadalajara para Cine PREMIERE –curiosamente la misma ocasión en que conocí a Marisol Centeno–, fui a una de las tantas conferencias de prensa y tomé una decisión. No me acuerdo qué película era ni nada, pero recuerdo que llevaba puesta una playera que compré en la tienda de HBO en Nueva York un invierno que pasé allá. Ya la había visto en internet y al instante supe que la quería. Como Wayne viendo aquella guitarra en la vitrina dije: She will be mine.
Así que en ese viaje a la mejor ciudad del mundo, me fui a buscar la tienda de HBO. Lejísimos de mi hotel, en el frío y, además, carísima. Pero al fin la conseguí. Los fans de
Six Feet Under sabrán de inmediato a qué me refiero cuando les digo que tiene una leyenda al frente que dice: Fisher and Diaz. Ahora, yo no soy una persona supersticiosa. Para nada. Los que me conocen saben que soy todo lo contrario. No creo en los amuletos, ni la buena o mala suerte (sólo la suerte, como la coincidencia -- pero como bien dice Rebecca Watson, la suerte es la probabilidad tomada personalmente). Así que cuando les digo que decidí no volver a usar esa playera hasta que no estuviera yo al frente presentando una película, entenderán que no se trata de una cosa irracional de "buena suerte" o algún tipo de superstición sin sentido. Más bien se trataba de una especie de trato conmigo mismo: Ponte a trabajar en hacer una película, o no volverás a usar esta increíble playera que tanto trabajo te costó conseguir.
Y así, esa mañana de nuestra presentación, nunca me había costado menos trabajo escoger qué ponerme para un día importante.
Nervios y emoción. La película la pasarían a las tres de la tarde, así que toda la mañana la pasamos en matar el tiempo un rato. Nos tomamos un café, nos sentamos un rato la playa y fumamos unos cuantos cigarros. Por ahí de las 12 sonó mi teléfono y la voz de Fuzz me confirmaba desde el otro lado, que sí llegaría a la función (!!). Lástima que por compromisos de trabajo ni Luis Gerardo ni Marisol podrían estar ahí. Los extrañamos mucho muchachos, pero ya vendrán otros más adelante!
En fin. Llegamos por fin a la sala (aunque nos la cambiaron y ya no era la 2, sino la 6) y era tiempo de comenzar la presentación. No saben lo bien que se siente ver la palabra
Sincronía escrita en un boleto de cine.
Mientras se apagaban las luces y los asistentes terminaban de ocupar sus lugares (y como a mí casi no me gusta ser el centro de atención), tomé el micrófono y les di la bienvenida a todos. (De nuevo gracias a todos los que fueron y a los que

nos apoyan desde lejos.) Luego dije un par de otras cosas medio coherentes, aunque al final no sé por qué anuncié que era una buena película para disfrutar con nachos. Huh? What? I know, right? WTF.
Difruten la función.
Y bueno... pues pronto el video del viaje y del Q&A conmigo y el elenco al final de la proyección.