Como humanos siempre tenemos muchos problemas, ya sean personales o sociales. El cine nunca ha sido la excepción. El cine independiente aun menos.
Generalmente, el problema más grande que tiene el cine independiente es el dinero, bueno no sólo el cine independiente, también el comercial.
Los mecenas son pocos. Las instituciones gubernamentales y privadas son tardadas, complicadas, y al no haber mecenas todos intentan obtener un patrocinio de aquellas. Los festivales, aunque muchos, también proceden de manera larga y tardada.
Así que, aquellos que no tenemos la paciencia, ni las palancas necesarias, buscamos otra forma de patrocinar los proyectos.
Estos son, básicamente, a través de pequeños patrocinios, grandes descuentos y mucha, mucha suerte… y las fiestas.
Ah, las fiestas. Ese gran encuentro de personas en las que se pide una pequeña cooperación para un gran proyecto… desgraciadamente, tampoco deja mucho.
En fin, como buenos cineastas independientes, el dinero nunca ha dejado de estar en nuestras mentes… y desde el comienzo intentamos encontrar una manera de ahorrarnos dinero.
Cómo comenzar, pues por el guión.
Iván ya mencionó el corto que realizamos, Culpa Levissima, y desde ese proyecto comenzamos a darnos cuenta de lo difícil que es conseguir dinero. En aquella ocasión escribimos un guión sobre un reencuentro de dos personas en un autobús. Creímos que iba a ser barato… pues no. Terminamos rentando el autobús porque el trato con cierta compañía de autobuses nunca se concreto. En fin, esta vez dijimos, ahora si nos tiene que salir muy barato.
¿Cómo intentar solucionar ese problema? pues usando sólo una locación; algo bueno, bonito y barato. Algo que sirva para contar una historia.
Bueno, ahora viene un pequeño detalle: mi casa, que era casa de mis tías bisabuelas (y es así de vieja) está llena de detalles y cosas interesantes que se han ido acumulando durante los años, haciéndola visualmente apetecible. Además de que existe un pequeño departamento al lado de la casa principal, lo cual le daba un sentido a la historia.
Por lo tanto, una historia que se llevara acabo dentro de ella iba a ahorrarnos bastante dinero en renta, especialmente, pues mis papás, artistas visuales comprometidos con el desarrollo de la cultura del país… y el apoyo a sus hijos, nos permitieron hacer nuestro proyecto en la casa. Obviamente, no estaba muy conscientes de lo que implica prestar algo para el cine, pero bueno, el apoyo siempre está presente (obviamente, se les agradece infinitamente por la paciencia, confianza e interés por el proyecto).
Cabe mencionar, que ambas familias han sido de gran apoyo para nuestras aventuras como cineastas. Desde actuar como extras y pasar días enteros bajo el sol o dentro de un autobús hasta apoyarnos económicamente para lograr completar los proyectos. Sin olvidar el apoyo y el estar allí cuando se les necesita… pero bueno, esto comienza a sonar melodramático.
Regresando al guión, terminamos escogiendo y escribiendo la historia alrededor de la casa, al final uno siempre utiliza lo que tiene a la mano (una silla de ruedas y una guitarra, como uno de los muchos ejemplos en el cine).
En este caso, un escritor que renta el pequeño departamento de la casa…
En fin, el problema del dinero nunca se resolverá, siempre hará falta más, pero por el momento esta fue una de las primeras formas que utilizamos para poder ahorra un poco… bueno, bastante si uno lo presupuesta.

Aquí una vista de la cochera, donde se llevará a cabo gran parte de la acción...
Generalmente, el problema más grande que tiene el cine independiente es el dinero, bueno no sólo el cine independiente, también el comercial.
Los mecenas son pocos. Las instituciones gubernamentales y privadas son tardadas, complicadas, y al no haber mecenas todos intentan obtener un patrocinio de aquellas. Los festivales, aunque muchos, también proceden de manera larga y tardada.
Así que, aquellos que no tenemos la paciencia, ni las palancas necesarias, buscamos otra forma de patrocinar los proyectos.
Estos son, básicamente, a través de pequeños patrocinios, grandes descuentos y mucha, mucha suerte… y las fiestas.
Ah, las fiestas. Ese gran encuentro de personas en las que se pide una pequeña cooperación para un gran proyecto… desgraciadamente, tampoco deja mucho.
En fin, como buenos cineastas independientes, el dinero nunca ha dejado de estar en nuestras mentes… y desde el comienzo intentamos encontrar una manera de ahorrarnos dinero.
Cómo comenzar, pues por el guión.
Iván ya mencionó el corto que realizamos, Culpa Levissima, y desde ese proyecto comenzamos a darnos cuenta de lo difícil que es conseguir dinero. En aquella ocasión escribimos un guión sobre un reencuentro de dos personas en un autobús. Creímos que iba a ser barato… pues no. Terminamos rentando el autobús porque el trato con cierta compañía de autobuses nunca se concreto. En fin, esta vez dijimos, ahora si nos tiene que salir muy barato.
¿Cómo intentar solucionar ese problema? pues usando sólo una locación; algo bueno, bonito y barato. Algo que sirva para contar una historia.
Bueno, ahora viene un pequeño detalle: mi casa, que era casa de mis tías bisabuelas (y es así de vieja) está llena de detalles y cosas interesantes que se han ido acumulando durante los años, haciéndola visualmente apetecible. Además de que existe un pequeño departamento al lado de la casa principal, lo cual le daba un sentido a la historia.
Por lo tanto, una historia que se llevara acabo dentro de ella iba a ahorrarnos bastante dinero en renta, especialmente, pues mis papás, artistas visuales comprometidos con el desarrollo de la cultura del país… y el apoyo a sus hijos, nos permitieron hacer nuestro proyecto en la casa. Obviamente, no estaba muy conscientes de lo que implica prestar algo para el cine, pero bueno, el apoyo siempre está presente (obviamente, se les agradece infinitamente por la paciencia, confianza e interés por el proyecto).
Cabe mencionar, que ambas familias han sido de gran apoyo para nuestras aventuras como cineastas. Desde actuar como extras y pasar días enteros bajo el sol o dentro de un autobús hasta apoyarnos económicamente para lograr completar los proyectos. Sin olvidar el apoyo y el estar allí cuando se les necesita… pero bueno, esto comienza a sonar melodramático.
Regresando al guión, terminamos escogiendo y escribiendo la historia alrededor de la casa, al final uno siempre utiliza lo que tiene a la mano (una silla de ruedas y una guitarra, como uno de los muchos ejemplos en el cine).
En este caso, un escritor que renta el pequeño departamento de la casa…
En fin, el problema del dinero nunca se resolverá, siempre hará falta más, pero por el momento esta fue una de las primeras formas que utilizamos para poder ahorra un poco… bueno, bastante si uno lo presupuesta.
Aquí una vista de la cochera, donde se llevará a cabo gran parte de la acción...
3 comments:
Sí. La idea del corto era muy sencilla. Muy barata. Y muy rápida. No había razón para no poder hacerla en un solo día y con un equipo de máximo 5 o 6 personas. Ajá.
Llamémosle "snow ball effect". Y sucedió algo similar en el largo. Un elemento se dio muy bien, levantó el proyecto a un escalón más alto, luego otro elemento lo elevó aun más. Y luego otro. Y poquito a poquito, un día se convitieron en 3. Y el equipo de 5 se convirtió en 20. ¿Y el dinero? bueno... de eso mejor no entremos en detalles, sólo digamos que hemos tenido gente muy talentosa que ha creído en lo que queremos contar. Aunque en ese caso, se tratara de dos personas sentadas en un camión... hablando por 15 minutos. =)
dos personas en un camión hablando; dos personas en un jardín hablando; dos personas en un cuarto hablando; dos personas en un techo hablando... creo que comienzo a notar cierto patrón...
El problema no es la falta de mecenas, el cine es una industria que en sí misma mueve suficiente cantidad de dinero para mantenerse a sí misma ¿Qué pasa entonces? Lo que pasa en todos lados, mala repartición de la riqueza y ahí estamos, comprando paquetes de engordadera de más de 60 pesos en Cinépolis...
Y tres personas hablando en un blog, fíjese nomás.
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